Allende y aquende
(Hijodalgo: Dícese de la persona de ánimo noble y generoso, y de lo perteneciente a ella.)
¡Cuan grato me es recibir las crónicas de mis hijos de allende la Mar Océana!
Hijos viajeros y andarines me salieron, que honran la estirpe, o más aún, la engrandecen y dignifican. No ha tanto (cuatro décadas corridas), que era yo quien se adentraba por esos mundos de Dios, dejando a mis progenitores reticentes y asustados.
Quizás sus miedos emanaban del recuerdo de sus familiares emigrados una, dos y más generaciones atrás, que habiendo puesto rumbo a poniente, jamás habían regresado a la Madre Patria. La eterna Galicia dejaba así su impronta por toda la rosa de los vientos.
Cuando llegó mi turno y abandoné España, dejé entreabierto el portón por el que mi progenie siguió mis pasos, aunque naturalmente, muchos años después. Lo hicieron como yo, con la mirada puesta siempre en el “plus ultra”, es decir, el más allá.
Me arrojé a la mar sin saber bien quienes éramos, ni ella ni yo. Madrileño, y por tanto castellano de secano, se me antojó conocer esos países míticos de los cuentos y leyendas que otros navegantes antes que yo habían descubierto.
Entré por derecho, y pisé la primera playa con mi flamante uniforme de Oficial de la Marina Mercante, emocionado, con 18 tiernos abriles, y la mirada fija en el horizonte preñado de azul por el maridaje del sobrio cielo y la embelesadora mar.
Una academia en Madrid había captado mi atención colgando una pancarta en el balcón con el siguiente texto: “Si quieres vivir bien y vestir elegante, estudia Marina Mercante. Visitarás países exóticos y conocerás mujeres hermosas.”
El lema que ahora me hace sonreír, me enganchó como a tantos otros jóvenes, que acabaron siendo compañeros de aventuras y desventuras, que de todo hubo. Dejo al lector libertad para adivinar si aquellas frases publicitarias acabaron haciéndose realidad. Yo por mi parte, a sabiendas de que tarde o temprano mis hijos –y nietos-, acabarán leyéndome, diré que sí cumplieron lo prometido, aunque sin entrar en detalles.
Las hojas del calendario volaron más que corrieron, y cuando me quise dar cuenta estaba aquende, con el ancla echada y varado en tierra, con mi prole demandando ya su propia oportunidad de lanzarse a desgastar el pasaporte.
¡Que sangre tienen mis hijos, que el orbe conocido se les ha quedado de pronto encogido y raquítico! Si no han ido a más sitios ha sido por falta de tiempo, porque el ánimo siempre ha estado presto en todos ellos para acometer nuevas aventuras y lances sin fin.
Mis tres nietos (Clara, Ana y César) han desembarcado en un nuevo mileno, donde el avión es el señor absoluto para coquetear con el mundo. Quizás ellos, y los primos que se les sumen, debieran repetir las singladuras de su amado “abu”, a bordo de lentos y pacíficos navíos, donde el tiempo no existe, solo la mar y el cielo para recoger sus pensamientos, mecer sus sueños, y a veces concederles sus más recónditos deseos.
Mis hijos -e hijas, que ahora se dice así-, me dan amor, sin pedir nada a cambio, me muestran su cariño una y otra vez, me besuquean más todavía, y para que no todo sea como un cuento de Disney, me prodigan de tarde en tarde alguna que otra reprimenda. He llegado a la conclusión de que sus muchos merecimientos -que cada uno los tiene a puñados-, son propios, gestados en ellos mismos, forjados en el devenir del día a día, y que los defectos, que alguno hay por ahí suelto, es mi puritita herencia. (He dicho “puritita”, no putita)
¿Qué a qué viene todo esto?, pues muy fácil, porque quiero dejar constancia escrita y pública de lo mucho que los quiero, porque dan cobijo y respuesta a mi cariño de forma inmediata.
¿De qué vale que les diga que disfruten allá donde estén y vayan, si ya lo hacen? Pero es que mis palabras son una aseveración harto egoísta, porque cuanto más felices sean, cuanto más disfruten de sus familias y amigos, cuanto más proyecten su hidalguía sobre los demás, más se regocijará mi ánimo, que es mera prolongación del suyo.
¡Que ese Dios -que algunos necios dicen que no existe-, los bendiga!
Andarines hijosdalgos
Enero 17th, 2009 at 20:33
¡Qué bonito!
¡Qué don tan grande se nos otorgó a los Hijodalgos al tener un Padre como tú!
¡Qué alto el filón, y qué orgullo de que así sea!
¡Qué maravilla leerte, conocerte, quererte, tenerte y haber sido educada en tu “Orbe” singular terráquea y cosmogónica!
Pero mayor es la alegría de sentir tu cariño sin fin.
(en jerga popular, “qué pasada de Padre”)
Enero 19th, 2009 at 18:44
Al leerlo me emociono…
Me encantaría tener un hijo que se parezca muchísimo a ti.
Eres ÚNICO en tu género (Masculino)en tu especie (Humano) y EL MEJOR PADRE DEL MUNDO!!!!!
Julio 21st, 2010 at 23:57
Buy:Actos.Synthroid.Valtrex.100% Pure Okinawan Coral Calcium.Nexium.Zovirax.Arimidex.Human Growth Hormone.Retin-A.Prevacid.Lumigan.Zyban.Mega Hoodia.Prednisolone.Petcam (Metacam) Oral Suspension.Accutane….
Agosto 30th, 2010 at 7:34
XM http://ssohotfaqb.ALLSTOCKSPORT.INFO/tag/blackberry+XM+xm/ : xm…
XM…